La gran reforma legislativa planeada en 2020 para regular los químicos peligrosos es abandonada por la Comisión Europea tras años de constantes retrasos y presiones del lobby de la industria química.
¿Qué es el Reglamento REACH?
El Reglamento REACH (Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de sustancias y mezclas químicas) tiene como objetivo proteger la salud humana y al Medio Ambiente frente al uso de productos químicos.
La industria química europea, renuente a cumplir y aún menos a tener nuevas obligaciones de control de los riesgos de las sustancias químicas peligrosas, ha presionado fuertemente a la Comisión Europea.
Es el reglamento marco de la Unión Europea que obliga a las empresas que fabrican, importan, venden o utilizan sustancias químicas dentro de la Unión Europea, ya sea de manera individual, en mezclas o incorporados a sus artículos a evaluar y gestionar los riesgos que puedan ocasionar e informar de su uso seguro.
El reglamento se divide en cuatro partes fundamentales:
- Registro, toda empresa que fabrique o importe sustancias químicas en cantidades iguales o superiores a 1 Tm. al año deben registrar (aportar información sobre sus peligros y usos) esas sustancias en la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA).
- Evaluación, parte de los expedientes registrados son comprobados por la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA) y además los estados miembro pueden evaluar los riesgos de las sustancias que consideren necesario.
- Autorización, las sustancias extremadamente preocupantes SVHC (Substances of Very High Concern) deben disponer de una autorización específica previa para poder ser comercializadas.
- Restricción, El reglamento puede prohibir, limitar o condicionar la fabricación o uso de cualquier sustancia química peligrosa con el objetivo de proteger la salud humana y al medio ambiente.
La contaminación por sustancias químicas ha sobrepasado los límites de funcionamiento seguros del planeta.
Además de ser un reglamento para proteger a la salud humana y al medio ambiente tiene entre otros objetivos: fomentar el uso de métodos alternativos de evaluación de sustancias sin uso de animales, garantizar la circulación de sustancias químicas dentro de la UE y potenciar la competitividad e innovación de la industria química europea.
La Unión Europea abandona la reforma del reglamento
Tras años de retraso la comisaria europea de Medio Ambiente Jessika Roswall anunció el pasado mes de abril el abandono de la reforma.
…el uso de plomo en munición, cuya restricción sigue pendiente, impacta en la salud de 1 millón de niños y niñas en familias de cazadores y causa el envenenamiento de 135 millones de aves al año en Europa.
La UE, más preocupada por contentar a este sector industrial que por la modernización de la normativa de protección de la salud y el medio ambiente, descarta la gran reforma planeada, para alivio de las grandes industrias.
Qué consecuencias puede acarrear esta decisión?
Uno de los muchos límites planetarios sobrepasados es el denominado “nuevas entidades”, concepto definido por el Stockholm Resilience Centre para monitorizar el impacto de sustancias creadas por el ser humano que escapan a nuestro control y amenazan al planeta.
La reforma planteada en 2020 ¿aumentaba tantos los costes y complicaba tanto la producción? Tal y como temía el sector químico.
¿Qué implica esta nueva situación?
¿Qué químicos se pretendían regular en nuestros productos cotidianos?
¿De qué cantidad de productos podríamos estar hablando?
¿En qué situación quedan los químicos peligrosos y los PFAS?
¿Y los ciudadanos y el medio ambiente?
Dolores Romano como responsable de políticas de sustancias químicas en la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB) y como observadora del EEB en el Comité de Evaluación de Riesgos y en el Comité de Análisis Socioeconómico de la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA) trata de responder a estas y otras muchas preguntas, de cómo esta nueva situación nos afecta en nuestro día a día.
“Han transcurrido veinte años desde la aprobación del Reglamento REACH, la principal pieza normativa para proteger la salud y el medio ambiente de los riesgos ocasionados por las sustancias químicas. Por ello, tras varios años de análisis las instituciones europeas (Comisión, Consejo y Parlamento) decidieron que era necesario modernizarla. Pretendían actualizar y mejorar la información sobre los peligros de las sustancias, por ejemplo, sobre disruptores endocrinos. También pretendían acelerar la identificación y regulación de las sustancias más peligrosas (se tarda dos décadas en la actualidad) y prohibir su presencia en artículos de consumo. Además, intentaba mejorar la aplicación de la normativa al constatar un incumplimiento generalizado por parte de la industria. La paralización de la reforma pospone indefinidamente estas mejoras.
La reforma llevó a cabo un amplio proceso de valoración de los costes para la industria química y los beneficios para la sociedad de las reformas planteadas, concluyendo que los beneficios eran muy superiores y que la industria podía asumir los costes.
Una de las consecuencias más importantes de la paralización de la reforma es que de nuevo se retrasa la obligación de registrar los polímeros, los principales componentes de los plásticos cuyo registro quedó exento en el 2006. Esto implica que seguiremos sin conocer las propiedades peligrosas y los usos de 200.000 sustancias químicas utilizadas en la fabricación de plásticos, resinas, pinturas, cosméticos, etc., a las que estamos expuestos diariamente.
En cualquier caso, el retraso de la reforma no impide avanzar en su aplicación. Aunque lentamente, la normativa REACH ha permitido mejorar la regulación y prohibir el uso de productos muy contaminantes como los microplásticos.
De hecho, el año 2022 las instituciones europeas apoyaron un plan (Restrictions Roadmap) para acelerar la restricción de una lista de sustancias conocidas por su elevada peligrosidad para la salud y el medio ambiente (incluyendo PVC, plomo, ftalatos, bisfenoles, PFAS, retardantes de llama, etc.) en tanto que se aprobaban las reformas necesarias en REACH.
Desafortunadamente, de los 22 grupos de sustancias incluidas en el plan, solo seis se han restringido, el proceso aún no ha comenzado para otro tercio, y la restricción de las restantes avanza lentamente, incluyendo la restricción de los PFAS, compuestos orgánicos fluorados, que no se degradan en el medio ambiente y relacionados con importantes enfermedades como cáncer o daños reproductivos.
En un informe que hemos publicado recientemente mostramos como el retraso en la aplicación del plan de restricción ha supuesto la emisión al medio ambiente de al menos 10.000 toneladas de sustancias químicas peligrosas.

Cartucho de caza abandonado en el entorno de la Reserva Natural Dirigida de la Laguna de Gallocanta. Fuente: Stop Plástico.
La exposición a sustancias tóxicas tiene consecuencias directas sobre la salud, especialmente de los niños y la fauna silvestre. Por ejemplo, el uso de plomo en munición, cuya restricción sigue pendiente, impacta en la salud de 1 millón de niños y niñas en familias de cazadores y causa el envenenamiento de 135 millones de aves al año en Europa.
Como señaláis al inicio del artículo, la contaminación por sustancias químicas ha sobrepasado los límites de funcionamiento seguros del planeta, junto a la pérdida de biodiversidad y la disrupción del clima, forma parte de la triple crisis planetaria denunciada por las Naciones Unidas, que es necesario abordar cuanto antes.”

