La industria petrolera es la más potente, rentable y la más influyente a nivel mundial. El plástico, como subproducto derivado del petróleo, es clave para mantener la rentabilidad del sistema.
Refinado del crudo
Por sí solo, el crudo, no tiene uso en su estado natural tras su extracción, para poder utilizarlo es necesario refinarlo.
El crudo es pasado por una torre de destilación, donde al ser calentado, se separa en diversos componentes en función de su punto de ebullición.
Dependiendo de la calidad del crudo se pueden obtener diversos rendimientos, donde los combustibles fósiles, gasolina, gasoil y queroseno son los principales productos obtenidos, entre el 65 y 90% del barril.
Otros productos se obtienen de esta destilación, asfaltos, aceites, gases y nafta en menores porcentajes.
El petróleo y la industria de la petroquímica
El sector petroquímico es un sector en crecimiento y se estima que entre el 4 y el 6% de cada barril puesto en el mercado se convierte directamente en polímeros sintéticos para la fabricación del plástico.
Un 5% de la producción puede parecer una cantidad ridícula de la producción total, pero, debemos tener en cuenta que diariamente son refinados entre 84 y 86 millones de barriles al día.
565.000 toneladas diarias de crudo son dedicadas exclusivamente para fabricar plásticos a nivel mundial.
Y la tendencia del sector en las refinerías modernas es la de migrar hacia el modelo Crude-to-Chemicals (CTC o Crude Oil-to-Chemicals).
Es una estrategia impulsada por el modelo actual de demanda energética global, con un aumento de los vehículos eléctricos y la necesidad de seguir “engordando” los márgenes de beneficio.
565.000 toneladas diarias de crudo son dedicadas exclusivamente para fabricar plásticos a nivel mundial.
Este modelo está transformando las refinerías tradicionales -pensadas inicialmente para la producción de combustibles- en nuevos complejos industriales que convierten la mayor parte del barril de crudo en materias primas para la industria química.
NAFTA, la clave para mantener el “business”
Actualmente la nafta es un producto valioso con múltiples aplicaciones, tales como, disolventes, pinturas, diluyentes, desengrasantes, detergentes, pesticidas, fertilizantes… e incluso fármacos.
Pero aun así, el 50% de la nafta producida en el mundo se utiliza hoy en la industria petroquímica para la producción de plásticos y, a pesar de los múltiples usos a los que se puede dedicar este producto, ninguno tiene la capacidad para absorber lo que hoy consume la industria plástica.
Con todo ello, la industria del plástico es clave para el mantenimiento de la industria petrolera.

Infografía: La Gasolina o Nafta es una mezcla de hidrocarburos obtenida del petróleo por destilación fraccionada. Generate by Gemini.
La tan necesaria reducción en la producción de plástico choca directamente con la industria petrolera y los petroestados que además ahora cuentan con el apoyo de la administración Trump, tal y como se puso de manifiesto en la fracasada cumbre para el tratado global contra la contaminación plástica.
“Mientras la UE parece ir por el buen camino, otros nos llevan al desastre. Las organizaciones de la sociedad civil planteamos una reducción del 75% en la producción de plástico nuevo y eliminar los componentes más tóxicos. Pero nos han presentado un tratado que es solo de gestión de residuos mediante reciclaje y eso es terrible”, Julio Barea, coordinador de Residuos en Greenpeace España.
¿Qué pasaría si se redujera drásticamente la producción de plástico?
Si de repente se dejara de fabricar plástico el mercado de la nafta colapsaría.
- Usos alternativos insuficientes en el mercado: Aunque la nafta tiene otros usos, ninguno tiene el volumen necesario para absorber lo que hoy consume la industria del plástico.
- Saturación del mercado de combustibles: El exceso de nafta se intentaría desviar a la producción de gasolina, pero los motores actuales tienen límites técnicos.
- Caída drástica de precios: Los precios de los carburantes ya muestran una tendencia a la baja debido a la sobreoferta. Un excedente adicional de nafta en este mercado hundiría los precios por debajo de los costos de producción.
Sin la industria del plástico, la nafta pasaría de ser un producto valioso a ser un «residuo» problemático.
- Limitaciones de almacenamiento: La nafta es un producto volátil y peligroso de almacenar. Las refinerías no tienen capacidad para guardar meses de producción sobrante de este producto. Sin salida comercial, las refinerías se verían obligadas a reducir su producción total lo que nos llevaría a una escasez generalizada de otros productos esenciales en la actualidad, como los combustibles.
Sin la industria del plástico, la nafta pasaría de ser un producto valioso a ser un «residuo» problemático. Esto obligaría al sector a rediseñar por completo el sistema energético mundial, ya que el precio del resto de los combustibles (gasolina y diésel) tendría que subir drásticamente para compensar las pérdidas de no poder vender el excedente de nafta.



