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¿Fracaso de la COP 28?

por Gustavo Villarrubia
A pocos días de finalizar la COP28, ya se ha dejado de hablar en los medios, de la que debería ser pauta para varias semanas. ¿Qué ha pasado en la 28 Conferencia de las partes (COP), que no alcanzó a ser noticia más de una semana después de haber terminado?, ¿ha sido un fracaso la COP 28? En la COP 21, se hizo el famoso Acuerdo de París, donde los países participantes se habían comprometido : “A lograr cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en este siglo y limitar el calentamiento global promedio a 1,5°C por encima de los niveles preindustriales” A esta última Conferencia de las Partes (COP28), se la presentó como el gran momento histórico donde por primera vez las naciones iban a revisar formalmente el progreso de este Acuerdo de París. Pero según denuncian un grupo de más de mil científicos españoles y académicos de varios países, fue un gran fracaso.

Rebelión Científica

Y para graficar y sustentar su denuncia, publicaron una carta, como colectivo Rebelión Científica, donde exponen sus argumentos, que está dando más que hablar de lo que ha sido la propia COP28. Invitamos a los lectores de Stop Plástico a leer la carta, de científicos y profesionales, que han tenido que abandonar sus salas de clases y laboratorios de investigación, para ser escuchados. Y que el lector saque sus propias conclusiones. Y desde Stop Plástico, entrevistamos a uno de sus miembros, el Doctor en Biología y Ecología Adán Abajo, quién participa en Rebelión Científica hace más de tres años. Que hace de portavoz en España del colectivo.
Dr. Adán Abajo encadenado por más de 5 horas , en la Ciudad de las artes en Valencia, en protesta por la COP28.

Dr. Adán Abajo encadenado por más de 5 horas , en la Ciudad de las artes en Valencia, en protesta por la COP28.

1.- ¿SI nos pudieras hacer un resumen de cómo desde Rebelión Científica vieron la COP 28?
2.- ¿Cuál es el objetivo de la carta publicada por el colectivo Rebelión Científica y porque la importancia de hacerla pública justo cuando se estaba realizando el cop28?
3.- ¿Rebelión científica aglutina un grupo de científicos, que han optado por quitarles horas a los laboratorios para ser escuchados, si nos puede hablar de esto? 
4.- Algunos los han acusado de catastrofistas, ¿Cómo se responde a esto?
5.- Después del fracaso de la COP28, ¿Qué se debe esperar? y ¿Cómo actuar contra las malas decisiones de aquellos que están dirigiendo el rumbo de la crisis climática a su favor?
6.- Qué acciones podemos implementar los ciudadanos comunes? 
7.- Qué está pasando en la sociedad que por un lado nunca se ha hablado tanto del tema y por otro las acciones parecen no corresponderse con las demandas?

1.- ¿Si nos pudieras hacer un resumen de cómo desde Rebelión Científica vieron la COP 28?

Siguiendo con el lenguaje grandilocuente que los mandatarios gustan de utilizar, de forma más cercana a la realidad diría que la COP28 ha supuesto un ejercicio de cinismo de proporciones épicas. Después de 28 años, se ha llegado al acuerdo histórico de que ese animal que lleva varias décadas pisoteando las flores del jardín, que tiene patas de elefante, orejas de elefante, colmillos de elefante y trompa de elefante, es ni más ni menos que un elefante. Eso es lo que se ha acordado en esta COP28 con respecto a los combustibles fósiles. Bravo! Las COP, aunque necesarias para escuchar en un foro mundial la voz de los países y colectivos más afectados, son a día de hoy un foro empresarial. Esa es la triste realidad. Más participantes provenientes de empresas que de delegaciones de los países, con cuatro veces más lobbys que el año anterior. El presidente de la COP negando abiertamente la ciencia y utilizando el encuentro para expandir su negocio petrolífero. Que, a estas alturas, con la «ventana de oportunidad para mantener un futuro habitable» (IPCC) no se firmen acuerdos vinculantes, se posponga a 2050 la neutralidad climática y se deje en manos del sector privado el cómo hacerlo, es una catástrofe. Mientras, las emisiones de efecto invernadero continúan subiendo cada año y España, por ejemplo, ha subvencionado la industria fósil con más de 10.000 millones en 2022.

2.- ¿Cuál es el objetivo de la carta publicada por el colectivo Rebelión Científica y porque la importancia de hacerla pública justo cuando se estaba realizando el COP28?

Como científicos y científicas llevamos décadas aportando informes a los políticos con la ingenua creencia de que su contenido, el anuncio de la amenaza, determinaría la necesaria acción política de mitigación y adaptación. Es evidente que esto no ha ocurrido. ¿Cuál es el papel de la Ciencia?¿Es acaso servir a la estructura del sistema donde se desarrolla? ¿O es contribuir a la mejora de las condiciones de vida de la sociedad? Hoy, estas dos cuestiones se hallan enfrentadas. La Ciencia como institución ha sido engullida por la maquinaria de un sistema que trabaja contra los intereses de la propia sociedad. Creemos que es hora de dar un paso al frente, de ser valientes y de interpelar directamente a la ciudadanía para darle a conocer la realidad y urgencia de la amenaza. Solo una sociedad informada tiene la fuerza suficiente para empujar en la dirección correcta y forzar a las instituciones a moverse en ese mismo sentido. Para lograr un mundo que sea a la vez sostenible y justo, debemos cambiar radicalmente el proceso político hacia la democracia participativa. Necesitamos reducir drásticamente nuestro consumo de recursos naturales mediante un decrecimiento justo y una redistribución equitativa, que respeten los límites ecológicos planetarios.
Fernando J. Valladares, profesor de investigación en el Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC y profesor de Ecología en la Universidad Rey Juan Carlos, en la Ciudad de las artes en Valencia, en protesta por la COP28.

Fernando J. Valladares, profesor de investigación en el Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC y profesor de Ecología en la Universidad Rey Juan Carlos, en la Ciudad de las artes en Valencia, en protesta por la COP28.

3.- ¿Rebelión científica aglutina un grupo de científicos, que han optado por quitarles horas a los laboratorios para ser escuchados, si nos puede hablar de esto? 

Bien, en primer lugar debo decir que, aunque sí que se han dado algunos casos de compañeras y compañeros que han dejado, esperemos que pueda ser solo temporalmente, sus trabajos para poner todo su empuje en la difusión pública de la emergencia, por regla general lo que hacemos es emplear en este objetivo gran parte de nuestro tiempo personal. A ninguna de nosotras nos agrada tener que emplear tanto de nuestro tiempo en esto, pero estamos dando cumplimiento a un deber moral. La ciencia tiene los datos y son apabullantes, no actuar de acuerdo a lo que nos jugamos sería deshonesto por parte de quienes conocemos esta realidad. Lo hacemos también para afrontar el miedo y la desesperación que sentimos personalmente, al saber que el bienestar de la próxima generación, el nuestro, e incluso nuestra propia existencia como especie están en riesgo. No hablamos de una amenaza del futuro sino del presente.

4.- Algunos los han acusado de catastrofistas, ¿Cómo se responde a esto?

Las advertencias de la ciencia sólo pueden calificarse de catastrofistas o colapsistas desde la ignorancia, la cual se soluciona fácilmente con información, o bien desde el negacionismo, que hoy en día, con los datos y fenómenos que estamos experimentando, no puede ser ya otra cosa que cinismo interesado en el mantenimiento del actual statu quo. En realidad la comunidad científica ha sido demasiado conservadora, tanto en los modelos predictivos utilizados como al aplicar en sus advertencias un consenso de mínimos en lugar de una alerta basada en el principio de precaución. El resultado lo vemos cada vez que se actualizan los modelos, con expresiones que ya se han convertido en clásicas, como “peor de lo esperado” y “más rápido de lo esperado”. Ojalá hubiéramos llevado de otra mañera las advertencias de las últimas décadas y hubiéramos sabido comunicar mejor la verdadera crisis en que entramos en esta última década. No es únicamente la crisis climática, hemos sobrepasado prácticamente la totalidad de los límites ecológicos planetarios que sustentan nuestra propia existencia en la biosfera; aunque suene duro y sea difícil de asimilar, la realidad es que la propia supervivencia de nuestra especie está en riesgo. En España afrontamos la pérdida de un 40% de nuestra cosecha cada año y el 70% de nuestra superficie convertida en desierto, sin agua que sustente la supervivencia de nuestras poblaciones.

Supervivencia humana

En el mundo, a mediados de siglo el 35% de la superficie terrestre sufrirá condiciones de temperatura incompatibles con la supervivencia humana, obligando a migrar o morir al 55% de la población. De acuerdo al consenso científico, este es el destino al que hoy nos estamos dirigiendo. ¿Decir esto para tratar de evitarlo es ser catastrofista? ¿o no decirlo y dejar que ocurra? Es duro también para nuestra comunidad asumirlo, pero la Ciencia ha fallado a la hora de comunicar lo que realmente está pasando en la Tierra. Como decía, debemos dar un paso al frente, ser claros e informar de esta realidad directamente a la ciudadanía, debemos aprender de lo que no ha funcionado.

5.- Después del fracaso de la COP28, ¿Qué se debe esperar? y ¿Cómo actuar contra las malas decisiones de aquellos que están dirigiendo el rumbo de la crisis climática a su favor?

De los gobiernos parece que a día de hoy no podemos esperar nada determinante, y de las grandes corporaciones del sector privado que los mantienen secuestrados aún menos, si acaso, un empuje en sentido contrario al necesario. Ante esto, lo único que cabe es activar y lograr el empuje de toda la sociedad hacia una mayor y mejor democracia. Existe un mecanismo de probada eficacia, recomendado por instituciones internacionales como la OCDE y que cuenta con el respaldo de la Ciencia: las Asambleas Ciudadanas por el Clima. Se trata de un mecanismo institucional de co-gobernanza, un paso adelante en la democracia participativa, en el cual el estado crea por sorteo representativo una Asamblea Ciudadana que cuenta con asesoramiento científico independiente y funciona como una nueva Cámara representativa adicional en las atribuciones que le son asignadas. Puede sonar “revolucionario”, pero así se originó la democracia en la Grecia clásica, y las experiencias que se están llevando a cabo en los últimos años por todo el mundo demuestran que funciona. Aunque apenas nadie lo sabe, ya ha habido una Asamblea Española en 2022, consecuencia de la declaración de Emergencia Climática, pero el gobierno no quiso publicitar su existencia ni hacer públicas, mucho menos vinculantes, sus recomendaciones. La ciudadanía informada por la ciencia recomendó, por ejemplo, con cerca de un 90% de acuerdo, el paso a control público de la generación, distribución y precios de la energía. ¿Revolucionario? ¿o necesario? Desde Rebelión Científica y desde Rebelión o Extinción demandamos la creación de Asambleas Ciudadanas permanentes y vinculantes a nivel europeo, estatal, autonómico y local. Empezando por Asambleas por el Clima, pero siguiendo por el resto de vertientes de la crisis ecológica.

6.- Qué acciones podemos implementar los ciudadanos comunes? 

La principal acción que cada persona podemos hacer, la que mayor trascendencia conlleva, es el empuje colectivo hacia la co-gobernanza ciudadana. A nivel individual es muy importante tomar conciencia del problema y adaptar nuestros hábitos de vida y de consumo, pero sin perder la siguiente perspectiva: Si todos los habitantes del planeta hiciéramos nuestros “deberes”, las emisiones podrían disminuir alrededor de un 25%, he aquí la trampa del enfoque individual, del “calcula tu huella de carbono” que ideó interesadamente la industria petrolera. Por el contrario, los cambios sistémicos en los procesos económicos y productivos que dependen de la regulación de los gobiernos y están hoy en manos de las grandes corporaciones podrían reducir las emisiones alrededor de un 80%.

La responsabilidad

La situación actual no es, por lo tanto, responsabilidad de todos por igual. La causa no es el ser humano, sino el actual sistema socioeconómico que exprime la biosfera por encima de su capacidad de renovación y permite un muy desigual e injusto reparto del consumo y las emisiones. Dentro del componente individual, que también es importante, debe enfocarse el necesario decrecimiento en la gente que se encuentra dentro del 10% de los más ricos (la que gana más de aprox. 40.000 EUR). Este grupo poblacional es responsable de un 50% de las emisiones mundiales totales. Por continuar con las comparaciones, a nivel mundial el 1% más rico consume y emite más que el 50% más pobre. Esto nos da una medida también de la enorme injusticia colonial que se mantiene entre el mundo ‘desarrollado’ del norte y las comunidades del ‘sur global’, tanto por su escasa responsabilidad como por su mayor vulnerabilidad ante las consecuencias. Los modelos indican que una mejora en las condiciones de vida de esa fracción más pobre, con el aumento en el consumo y las emisiones que conlleva, no tendría apenas trascendencia negativa a nivel global.

Democracia participativa y real

Cada persona que viva en el mundo ‘desarrollado’ tiene la posibilidad de actuar para evitar que la crisis climática empeore. En primer lugar, tras el conocimiento de esta realidad injusta que nos amenaza, mediante el empuje colectivo hacia un cambio radical de nuestro proceso democrático en el que dicha democracia sea participativa y real. En cuanto a nuestros hábitos cotidianos, en el mundo desarrollado tenemos la suerte de disponer de múltiples posibilidades de reducción de nuestra huella ecológica, por ejemplo y en la medida de nuestras posibilidades cambiando el coche por transporte público o bicicleta, bajando (idealmente eliminando) el consumo de carne y productos lácteos, comprando artículos solamente cuando sea necesario y de segunda mano, y evitando viajar en avión.

7.- Qué está pasando en la sociedad que por un lado nunca se ha hablado tanto del tema y por otro las acciones parecen no corresponderse con las demandas?

Es complicado de explicar… Los estudios de opinión indican que el 80% de la sociedad considera al cambio climático una amenaza de primera magnitud, la más importante a la que nos enfrentamos. De ese 80%, cuatro de cada cinco personas estarían dispuestas a asumir restricciones impuestas por el estado para afrontar la situación e implementar soluciones. Es decir, ya existe lo que se ha dado en llamar el “pueblo climático”. Entonces, ¿Qué ocurre? ¿por qué no lo parece? La respuesta está en el sistema, en los resortes de poder que tratan de impedir que el pueblo climático tome conciencia de su propia existencia, de evitar que se convierta en sujeto político. El negacionismo es uno de esos resortes de poder, por ejemplo. Es realmente muy minoritario en cuanto a número de personas, pero muy poderoso económicamente. Inunda los medios y nos hace creer que es una corriente mayoritaria de pensamiento y que los preocupados somos minoría. ¿Nos imaginamos caminando por la calle sabiendo que cuatro de cada cinco personas de nuestro alrededor están tan preocupadas como nosotras por esta amenaza existencial y quieren acción política acorde a la necesidad? Es necesario que desde muchos distintos sectores se den pasos al frente. Nos gustaría remar junto a, por ejemplo, una Rebelión Periodística, una Rebelión Sanitaria, o una Rebelión Judicial. El poder económico no va a ponerlo fácil, claro, el mantenimiento de su estatus en la élite depende del mantenimiento de la actual dinámica socioeconómica, pero ésta es incompatible con la supervivencia de nuestra propia civilización.

Tenemos que actuar como si nos fuese la vida en ello… porque nos va la vida en ello.

La policía Nacional interviene para disolver la protesta de Científicos y académicos de Rebelión Científica.

La policía Nacional interviene para disolver la protesta de Científicos y académicos de Rebelión Científica.

La policía Nacional identificando a los asistentes, científicos y académicos de Rebelión Científica.

La policía Nacional identificando a los asistentes, científicos y académicos de Rebelión Científica.

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