Inicio Sensibilización Decrecimiento, ¿es cosa de locos?

Decrecimiento, ¿es cosa de locos?

por StopPlástico

El decrecimiento es un término utilizado tanto para un movimiento político, económico y social como para un conjunto de teorías que critican el paradigma del actual sistema de crecimiento económico. Se basa en ideas de una amplia gama de líneas de pensamiento como la ecología política, la economía ecológica y la justicia ambiental, señalando el daño social y ecológico causado por la búsqueda del crecimiento infinito en un planeta de recursos finitos y con una capacidad de asimilar los residuos generados limitada y los imperativos occidentales de «desarrollo».

El decrecimiento enfatiza la necesidad de reducir el consumo y la producción global y aboga por una sociedad socialmente justa y ecológicamente sostenible en la que el bienestar social y ambiental reemplace al PIB como indicador de prosperidad. Por lo tanto, aunque es probable que el PIB se reduzca en una «sociedad del decrecimiento», es decir, una sociedad en la que se logran los objetivos del movimiento del decrecimiento, este no es el objetivo principal del decrecimiento.

Para Fernando Valladares , el decrecimiento es prosperidad.

Fernando Valladares. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad profesor de investigación del CSIC

Fernando Valladares. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad profesor de investigación del CSIC

El decrecimiento resalta la importancia de la autonomía, el trabajo de cuidado, la autoorganización, los bienes comunes, la comunidad, el localismo abierto, el trabajo colaborativo, la felicidad y la convivencia.

“Cuando la ecología se imponga a la economía viviremos una prosperidad real.”
Fernando Valladares

Críticas al actual sistema productivo y a sus impactos

En los últimos años, estados y empresas han impuesto políticas neoliberales en todo el mundo, con un potente cóctel de privatización, desregulación y recortes de los servicios públicos. Millones de personas han muerto por un acceso inadecuado a la nutrición básica.

“Un ejemplo de los peajes del neoliberalismo: 16 millones de muertes por malnutrición entre 1990 y 2019”
Fernando Valladares

La huella ecológica se define como el área productiva necesaria para continuar el ritmo de consumo de una población determinada y mientras cada habitante de un país considerado de «ingresos altos» vive con lo que producen 6,4 ha, cada habitante de un país de «ingresos bajos» vive con lo producido por 1 sola ha (de media).

“El crecimiento de los países ricos se basa en la apropiación de recursos de los países pobres y es insostenible.”
Fernando Valladares

Para los decrecentistas el problema no es la pobreza de los países del Sur, sino que lo es la mal entendida “riqueza” y el consumo excesivo de los países del Norte. Estos países han llevado a una situación límite la cuestión de sostenibilidad del planeta, en el que una tierra por sí sola ya no es suficiente.
Los países desarrollados tenemos una gran deuda cómo explotadores del Sur y el planeta:

  • Deuda económica, donde el crecimiento del Norte se ha dado debido al intercambio desigual con el Sur.
  • Deuda histórica, donde el crecimiento del Norte se ha estado dando desde la colonización hasta las múltiples formas renovadas de dominación para con el Sur (neocolonialismo y globalización).
  • Deuda cultural, donde el modelo de crecimiento del Norte ha destruido culturas y los estilos de vida en los países del Sur.
  • Deuda social, donde el crecimiento del Norte ha impactado en las condiciones de vida, de salud, y de derechos humanos de las poblaciones del Sur.
  • Deuda ecológica, donde el crecimiento del Norte ha impactado en el planeta y en los países del Sur debido a las emisiones de dióxido de carbono, la biopiratería, los pasivos ambientales y la exportación de residuos.

Pero el problema va más allá de lo ya causado, a medida que la economía y la población crezca, la necesidad de recursos pudiera hacerlo también y existe una gran preocupación sobre cómo la creciente demanda deberá cumplirse tras la disminución de los suministros.

Los partidarios del decrecimiento sostienen que el descenso del consumo es la única forma de cerrar la brecha de forma permanente. Para los recursos renovables, la demanda, y por lo tanto la producción, también deben ser llevados a niveles que impidan el agotamiento y eviten el deterioro ambiental.

“El decrecimiento saludable y planeado siempre será mejor que una recesión, caótica, sobrevenida y letal para muchos.”
Fernando Valladares

El PIB crece pero la pobreza también

El Producto Interior Bruto (PIB) sirve como nota trimestral del curso de la economía y, más aún, de medidor del resultado de las políticas, lo cual a su vez las condiciona. La OCDE, la Comisión Europea, el FMI, el Banco de España, Funcas, un puñado de bancos privados españoles e internacionales, los omnipresentes JP Morgan y Goldman Sachs y por supuesto el Gobierno: todos pronostican o miden la evolución del PIB.

Pero el PIB como dato macroeconómico es totalmente insuficiente, no nos permite ver la situación real de la mayoría de la población, el PIB mide la riqueza pero no cómo esta se reparte.

El informe de Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, ilustra sus reservas sobre el PIB poniendo encima de la mesa su último informe, donde se remarca que las personas pobres son, todavía, mucho más pobres de lo que lo eran en el año 2008, antes de la crisis económica.

Así, el incremento del PIB, del empleo y del nivel educativo, no generan, cada una de ellas por sí sola, una reducción de la pobreza y vulnerabilidad y deben ir acompañadas de políticas redistributivas, mostrando unos datos desoladores, en el año 2020, un total de 12,5 millones de personas, es decir, el 26,4 % de la población española, están en Riesgo de Pobreza y/o Exclusión Social.

Crisis y más crisis

La crisis es un subproducto de las políticas neoliberales y de la ideología del «mercado autocorrectivo» que ha guiado las reformas macroeconómicas nacionales y mundiales desde la década de 1970.

“El capitalismo es un sistema donde las decisiones sobre qué producir, y cómo usar los recursos, las toma el 1%”
Jason Hicke

Jason Edward Hickel es un antropólogo económico cuya investigación se centra en la economía ecológica, la desigualdad global, el imperialismo y la economía política.

Jason Edward Hickel es un antropólogo económico cuya investigación se centra en la economía ecológica, la desigualdad global, el imperialismo y la economía política.

Las recesiones brindan la oportunidad de cuestionar el neoliberalismo, la ideología del «mercado que se autocorrige» y vislumbrar un nuevo modelo de desarrollo económico en el que el crecimiento del PIB deje de ser la principal prioridad política nacional. Los gobiernos pueden lograr un régimen de «decrecimiento saludable» si intervienen con políticas adecuadas hacia una distribución más igualitaria de la renta y una mayor protección social.

Decrecimiento y desarrollo sostenible

El decrecimiento se opone tanto a la economía liberal y productivista como a la noción de desarrollo sostenible. Desarrollo y sostenibilidad serían, hoy por hoy, incompatibles. Todo el planeta aspira a alcanzar los niveles de vida occidentales (con el 20 % de la población del planeta consumiendo el 85% de los recursos naturales). Por lo tanto el desarrollo no podrá ser sostenible.

Los gobiernos se enfrentan a una situación difícil, especialmente con el cambio climático y la situación geopolítica. Sus intentos de estimular el crecimiento económico chocan con los objetivos de mejorar el bienestar humano y reducir los daños medioambientales. Chocan en definitiva con los límites planetarios.

La acción gubernamental es crucial. Se trata de un reto, porque los gobernantes tienen ideologías arraigadas en la economía neoclásica dominante y tienden a tener una exposición limitada a los investigadores que exploran la economía desde otros ángulos. Se necesitará espacio político para debatir y comprender alternativas, y para desarrollar respuestas políticas.

Los movimientos sociales y el cambio cultural que se gestan bajo la superficie a menudo preceden y catalizan la transformación política.

El papel de los medios de comunicación en la formación de actitudes favorables al crecimiento sigue estando poco explorado y desarrollado.

Europa y el decrecimiento

Tras años de engañarse a sí misma con políticas pretendidamente sostenibles, con estrategias y pactos presuntamente verdes, asumiendo contradicciones como etiquetar como verdes energías como el gas o la nuclear que no lo son, o liberalizando las emisiones de gases de efecto invernadero para permitir relanzar la economía tras la covid-19, a pesar del reiterado incumplimiento de sus metas para alcanzar el cero neto en 2050 y el Acuerdo de París sobre cambio climático, la Unión Europea se cae del guindo. Oficialmente, reconoce la imperiosa necesidad de entender el decrecimiento económico que la comunidad científica lleva años demostrando que es ineludible.

Si no se atiende de forma urgente a los límites del planeta y los gobiernos de las economías desarrolladas siguen apostando a aumentar los modelos de producción y consumo, el sistema va rumbo al colapso.

“Se puede decrecer para crecer en lo importante si redefinimos la abundancia”
Fernando Valladares

El decrecimiento previene la escasez y reduce la necesidad de competir para ser cada vez más productivos. Por ello al decrecimiento se le llama en muchos países “el buen vivir” y por ello el decrecimiento permite crecer en lo que realmente importa: bienestar real y valores humanos y sociales. Decrecimiento no es austeridad. Mientras la austeridad llama a la escasez para generar más crecimiento, el decrecimiento llama a la abundancia para hacer que el crecimiento no sea necesario. Para evitar una catástrofe climática y ambiental el movimiento ambientalista actual debe demandar lo que Jason Hickel define como la abundancia radical.

Los ocho pilares del decrecimiento

Serge Latouche propone un sistema de soluciones bajo el prefijo “re-”, que denota repetición o retroceso, a los que ha nombrado como los pilares del decrecimiento o el modelo de las “8 R”:

  • Revaluar: Se trata de sustituir los valores globales, individualistas y consumistas por valores locales, de cooperación y humanistas.
  • Reconceptualizar: Encaminado sobre todo a la nueva visión que se propone del estilo de vida, calidad de vida, suficiencia y simplicidad voluntaria ya mencionadas.
  • Reestructurar: Adaptar el aparato de producción y las relaciones sociales en función de la nueva escala de valores, como por ejemplo, combinar ecoeficiencia y simplicidad voluntaria.
  • Relocalizar: Es un llamamiento a la autosuficiencia local con fines de satisfacer las necesidades prioritarias disminuyendo el consumo en transporte.
  • Redistribuir: Con respecto al reparto de la riqueza, sobre todo en las relaciones entre el norte y el sur.
  • Reducir: Con respecto al cambio del estilo de vida consumista al estilo de vida sencilla y todas las implicaciones que esto conlleva.
  • Reutilizar y Reciclar: Se trata de alargar el tiempo de vida de los productos para evitar el consumo y el despilfarro.
Serge Latouche, es un economista francés célebre ideólogo y partidario del decrecimiento.

Serge Latouche, es un economista francés célebre ideólogo y partidario del decrecimiento.

Dejar un comentario

diecisiete − uno =

* Al utilizar este formulario, acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web.