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Las lágrimas de sirena que envenenan las playas

por StopPlástico

Las lágrimas de sirena que envenenan las playas

No sabemos quién pudo bautizar con este romántico nombre a esta invasión de pellets plásticos en nuestras costas y playas.

Es el peor residuo tóxico, por sus especiales características, del que probablemente nunca hayas oído hablar y no está catalogado como peligroso.

Estos pellets de plástico (en inglés, nurdle) de tamaños inferiores a 5 mm, se utilizan en la elaboración de productos de plástico. Son del tamaño de los microplásticos y se fabrican principalmente con polietileno, polipropileno, poliestireno, cloruro de polivinilo y otros plásticos o resinas sintéticas.

Son el componente básico para la fabricación de artículos para la vida cotidiana, como botellas de agua de plástico, utensilios y bolsas, mediante la extrusión de plástico o el moldeo por inyección.

Pueden ser redondos, tubulares o cuadrados. De apariencia blanquecina o transparentes. A veces se les aplican otros productos químicos para que ya salgan con el color específico que necesitan las industrias.

La invasión de estos pellets en nuestros entornos naturales no es nueva, la llevamos sufriendo desde los años 70, fecha del primer registro de este tipo de contaminante.

¿Cómo llegan estos materiales a nuestras costas?

Sri Lanka se enfrentó a la mayor catástrofe medioambiental de su historia cuando un barco incendiado en 2021, el carguero ‘X-press Pearl’ , llevó al vertido de tres mil millones de bolas de poliestireno entre una sopa de plásticos y productos químicos altamente contaminantes, las cuales acabaron invadiendo las playas cercanas, toda una catástrofe.

El MV X-Press Pearl durante su hundimiento. EFE

El MV X-Press Pearl durante su hundimiento. EFE

Aspecto de una playa de Colombo llenan de pequeñas bolitas de plástico procedentes del barco incendiado.  ISHARA S. KODIKARA / AFP

Aspecto de una playa de Colombo llenan de pequeñas bolitas de plástico procedentes del barco incendiado. ISHARA S. KODIKARA / AFP

Más cerca nuestro, en la playa de La Pineda (Tarragona), las gentes del lugar aseguran que llevan avistado estas bolitas desde hace décadas.

Pellets, bolitas utilizadas para la fabricación de plástico, recogidas en la playa de La Pineda, Tarragona. GOOD KARMA PROJECT.

Cerca de la playa existe el complejo petroquímico de Tarragona, donde se fabrican este tipo de productos y que junto a otras industrias ubicadas en Barcelona, fabrican más del 70% de la industria productora de plástico de España , aunque la procedencia de los pellets no ha podido ser demostrada.

Se calcula que la industria química de Tarragona produce dos millones de toneladas de estos pellets al año, pero aseguran no disponer de datos de cuántos «se pierden» en la cadena de valor.

La realidad es que en una última batida, realizada por 132 voluntarios e impulsada por la ONG Good Karma Project con el apoyo del ayuntamiento de la localidad y Surfrider Foundation, se han registrado nuevas cifras récord de recogida de estos microplásticos. “Hemos contabilizado 1,8 millones de pellets en tan solo dos horas en un área de 200 metros cuadrados”.

Voluntarios recogen microplásticos en La Pineda ANNA LOFI.

Ahora, lamentablemente, las costas francesas están sufriendo una extraña invasión. En las últimas semanas, las playas del noroeste del país se han llenado de estas diminutas bolitas de plástico blanco de origen desconocido.

Para muchos expertos, un vertido de estas bolitas de plástico es casi tan dañino como uno de petróleo, pero nadie parecía tener interés ni preocupación ante esta problemática hasta el desastre de Sri Lanka.

Si a estos problemas en origen les sumamos todas las pérdidas que el producto puede sufrir hasta su uso se puede decir sin ningún tipo de complejo, que estamos ante uno de los mayores problemas de contaminación por plástico del planeta.

A nivel europeo los pellets de plástico son ya la segunda fuente de contaminación primaria por microplásticos.

Un peligro para la biodiversidad

Estos productos son tan ligeros que son fácilmente transportados por las corrientes y el viento a otras zonas, como Baleares, donde se han localizado también miles de polímeros similares en las costas de Menorca.

Estos plásticos alteran los ecosistemas, ponen en peligro la biodiversidad, ya que pueden ser ingeridos por los animales, afectando a su salud e introduciéndose, a la vez, en la cadena alimentaria humana.

Además, pueden absorber toxinas y otros productos químicos nocivos, que pueden llegar a envenenar a los animales que los ingieren. También pueden formarse biopelículas en ellos que contienen patógenos perjudiciales para nuestra salud.

Microplásticos en el intestino. Fuente: CSIC

Estos materiales, de tan difícil recogida, presentan un gran reto para la humanidad.

Por ello actuar en las fuentes que generan dichos vertidos es fundamental para la contención de esta tragedia, sea cual sea su proporción o tamaño.c

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